Enología

Armonía con el Medio Ambiente

Nuestros vinos expresan un sentido de lugar y son nuestro homenaje al terroir que les dio origen

Enología

Historia

El sueño de Juan Sutil de ofrecer al mundo vinos que fuesen embajadores de nuestra tierra y de su gente tuvo en su sobrino Diego García de la Huerta el constructor que lo hizo realidad.

Diego fue el primer enólogo de la viña, quién dio vida a su filosofía enológica plasmada en vinos que fuesen verdadera expresión de la variedad, de su terroir y de las manos que los elaboran.

Fue él quien recorrió Chile buscando la combinación perfecta de clima y tierra para plantar viñedos. De Limarí le atrajeron muy especialmente sus suelos calcáreos y el toque “mineral” que les dan a los vinos, especialmente los blancos. De Cauquenes llamó su atención los suelos pobres y los racimos con granos pequeños que dan vinos muy concentrados y de color intenso.

Colchagua lo atrajo por su clima con grandes diferencias de temperatura entre el día y la noche y muy especialmente la calidad del Cabernet Sauvignon y el Carmenére que para su criterio eran los mejores vinos de esa zona.

Junto a la enología, otra de las grandes pasiones de Diego García de la Huerta era volar. En 2010 emprendió su último vuelo al cielo.

Nos llena de orgullo el legado de Diego como enólogo y la huella que dejó en su equipo de quienes se interesaba por su vida personal y la de sus familias, premiando sus logros, destacando sus talentos, haciéndolos sentir seguros de sus capacidades a pesar de su alta exigencia y partícipes de una causa común: elaborar grandes vinos de origen. 

Enología

Filosofía

Nuestro trabajo enológico se fundamenta en la firme creencia que “la verdad está en el origen”. Vinificaciones especiales y experimentación constante tienen como norte extraer de forma natural la mejor expresión varietal como sólo nuestra tierra es capaz de entregar.

Queremos que nuestros vinos muestren su origen, sean amistoso y contribuyan a generar momentos de placer.